Día Mundial de la Obesidad: una reflexión necesaria
Mañana, día 4 de marzo, es el Día Mundial de la Obesidad. Este día me recuerda la constante presión social hacia la imagen corporal y la estética, y cómo la industria de la moda ha hecho que pensemos que nuestros cuerpos deben ajustarse a las prendas, cuando en realidad debería ser al revés.
Disforia corporal vs dismorfia corporal
Cuando hablamos de disforia corporal no nos referimos a la dismorfia.
- Dismorfia corporal: trastorno somatomorfo que distorsiona la autoimagen.
- Disforia corporal: concepto que describe el rechazo y las emociones desagradables hacia nuestro cuerpo, fruto de no cumplir con la norma o por experiencias de señalamiento y juicio social.
El peso de las emociones
Tristeza, frustración, rabia, ira, ansiedad… emociones que nacen porque nos han dicho, directa o indirectamente, que no somos correctos.
¿Desde cuándo nuestro cuerpo tiene la obligación de agradar?
¿Y desde cuándo somos únicamente nuestro cuerpo?
La belleza como objeto de consumo

“La belleza está en el interior”, nos dicen. Pero la realidad es que nos han hecho creer que nuestra valía depende de la belleza y, por tanto, de la deseabilidad que transmitimos.
Lo que sí es objetivo: todo cuerpo es válido independientemente de su forma.
Obesidad y disforia corporal
La obesidad es un ejemplo claro de cómo la sociedad provoca disforia corporal.
¿Por qué nos preocupa más engordar 2 kg que el consumo diario de alcohol o tabaco? Esta obsesión fomenta trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
Complejos más allá del peso
No solo se juzga la silueta, sino cualquier característica física: rostro, cabello, manos, vientre… Es curioso que no pase igual con rasgos psicológicos como creencias o personalidad.
Cómo se crean los complejos
La sociedad ataca nuestras inseguridades, y para “solucionarlas” nos ofrece productos, cortes de pelo o incluso cirugías.
La estigmatización de la apariencia física es masiva y constante.
El marketing de la inseguridad

La publicidad nos vende que con un cuerpo musculado, un corte de pelo concreto o cierta ropa, obtendremos aceptación social. Esto genera un placebo de autoestima, que depende de la validación externa y no de la autoaceptación real.
La relación entre autoestima y disforia corporal
La disforia corporal y la baja autoestima se retroalimentan:
- No te sientes bien contigo mismo.
- La sociedad te señala por tu cuerpo.
- Tu autoestima baja aún más.
Esto puede derivar en problemas serios de salud mental como la dismorfia corporal, TCA o trastornos del estado de ánimo.
Todo cuerpo tiene algo bonito que disfrutar
Un ejercicio para reflexionar
- Toma un billete de 5 €.
- Insúltalo, arrúgalo, písalo.
- Pregúntate: ¿sigue valiendo 5 €?
Sí.
Pues lo mismo ocurre con las personas: nuestro valor no depende de lo que otros digan de nosotros.